Muy de Vigo

Desde que descubres que en Vigo a las patatas fritas se les llama patatillas (y están incluidas con cualquier consumición); a los autobuses urbanos, vitrasas y a los periódicos, faros; nada es lo mismo. Tenemos algunas cosas más que contarte para que seas un buen vigués por un par de días, pero será después de la publicidad.

Aquí la gente es de costumbres: si hace sol, todos corriendo a la playa de Samil; si el día no acompaña, corriendo al centro comercial; si es festivo autonómico o local, como locos a Portugal; si llega un crucero, corriendo a sacarse fotos. En Vigo se confunde el verbo "mirar" y "ver", así que no te extrañe si alguien te dice que te miró por la calle. 

Que no te sepa mal si alguien te llama "chulo" o "chuliño" por la calle, es más cariñoso de lo que te imaginas. Otra cosa es si escuchas "jicho", que ya tiene algo más de mala leche. El clima es otro clásico, porque en Galicia tenemos hasta 100 formas de llamar a la lluvia. Aunque por motivos obvios preferimos que, de esto, ni te enteres.

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